¿Qué es un ETF?

¿Cuáles son las ventajas de invertir en ETFs? ¿Cómo funcionan a la hora de invertir y qué hay que tener en cuenta a la hora de elegir un ETF?

Sumario de la información más relevante

  • Un ETF (o fondo cotizado en bolsa por sus siglas en inglés) sigue lo más fielmente posible el rendimiento de un índice.
  • Los ETFs ofrecen una forma de invertir más barata, transparente y ampliamente diversificada.
  • Los ETFs permiten invertir en toda una variedad de tipos de activos, como acciones, bonos o materias primas; pero también en países, sectores, temáticas y estrategias (como sostenibles o valor).

1. Nociones básicas

El nombre de ETF viene de las siglas en inglés exchange-traded index fund, es decir, fondo cotizado en bolsa. Como su nombre bien indica, los ETFs combinan tres conceptos en un solo producto: fondo, índice y cotización en bolsa; pero ¿qué implica esto exactamente?

Empecemos repasando qué es un fondo. Estos son productos financieros estrictamente regulados que reúnen el dinero de las personas que invierten y lo invierten a su vez en los mercados de capitales según el objetivo de inversión previamente definido, es decir, que permite participar en toda una variedad de valores con una única inversión. Una de las ventajas de este tipo de productos y su mecanismo es que el dinero invertido se reparte entre varios valores, lo que reduce el riesgo de pérdida total. Este proceso se conoce como diversificación y se basa en la idea de que las subidas y bajadas de los precios de los valores pueden compensarse entre sí. Esto se refleja en que el valor de los fondos suele fluctuar menos que el de los valores individuales.

Un fondo indexado tiene como objetivo replicar lo más fielmente posible un índice basado en ciertos criterios, como los índices bursátiles del S&P 500, IBEX35 o MSCI World. Un índice representa un conjunto de diferentes valores, por lo que si el precio de un valor incluido en un índice sube, el valor del índice también subirá, y lo mismo ocurrirá en el caso de que el precio baje. Puedes leer más al respecto en el artículo Qué son y cómo funcionan los índices).

A diferencia de los fondos que se gestionan activamente, en lo que refiere a los ETFs los particulares no toman decisiones de inversión, sino que la composición del índice determina en qué valores invierte el ETF y su ponderación. Dado que no hay que pagar a una persona para que gestione el análisis de los valores individuales, los gastos corrientes de los fondos indexados suelen ser significativamente inferiores a los de los fondos activos, lo cual tiene una repercusión positiva en los resultados.

En resumen, los ETFs son fondos indexados (o índices) que pueden comprarse y venderse en bolsa, y una de las ventajas de que esto sea así es que los precios se actualizan continuamente durante las horas de negociación, lo que permite seguir sus movimientos de forma transparente. Por el contrario, los fondos gestionados activamente que no se negocian en bolsa normalmente solo pueden venderse o comprarse una vez al día directamente con la empresa que lo gestiona. Tampoco hay comisiones de entrada para las operaciones bursátiles.

2. Cómo se invierte en ETFs

Los ETFs son un producto ideal para invertir en el mercado de capitales a medio y largo plazo, por un lado porque los ETFs ofrecen acceso sencillo a una cartera ampliamente diversificada, y por otro porque simplifican significativamente la selección de valores individuales y su ponderación dentro de una cartera. A continuación, enumeramos algunos de los puntos que vamos a ver detalladamente:

  • Cuáles son los distintos tipos de ETFs
  • Cómo construir una cartera mediante ETFs
  • Qué características hay que tener en cuenta a la hora de decantarse por un ETF

Del ETF a la cartera de ETFs

Los ETFs sirven para invertir en numerosos tipos de activos y segmentos del mercado, siendo los principales las acciones, bonos y materias primas. Las personas que quieren invertir pueden elegir entre ETFs sobre índices amplios de mercado o sobre segmentos de mercado específicos, como países, sectores o temáticas. En el caso de los ETFs sobre acciones, por ejemplo, un ETF que abarque todo el mercado implica que el índice subyacente incluya numerosas empresas con muchos modelos de negocio diferentes. Si se combinan diferentes ETFs se puede conseguir una cartera personalizada a muy bajo coste.

Los ETFs sobre índices muy amplios son particularmente adecuados como base o núcleo de una cartera a largo plazo. Las acciones, por ejemplo, pueden utilizarse para invertir en los mercados de valores de países industrializados, como los ETFs sobre el índice MSCI World, o de países emergentes, como el ETF sobre el MSCI Emerging Markets. Este tipo de ETFs abren la puerta a varios miles de acciones de numerosos países.

El tamaño de las posiciones individuales de un ETF depende del método de ponderación del índice al que sigue, donde la vasta mayoría están ponderados según su capitalización bursátil, es decir, cuanto mayor sea la capitalización bursátil de una empresa, mayor será su ponderación en el índice y, por tanto, también en el ETF. Esto puede provocar que en algunos casos que el rendimiento de un ETF recaiga en unos pocos valores.

También hay ETFs sobre acciones que son muy populares en el mercado y que no ponderan las empresas según su capitalización bursátil y/o permiten invertir con un enfoque especial. Estos son algunos ejemplos:

  • Los ETFs sostenibles tienen en cuenta aspectos de sostenibilidad en su composición, que suele medirse según tres criterios: ambientales, sociales y de buen gobierno (ASG). Las personas que quieran invertir en ETFs sostenibles deberán examinar detenidamente en qué medida los criterios ASG aplicados se corresponden con sus propias ideas y valores de sostenibilidad. Estos ETFs normalmente suelen identificarse por incluir en su nombre las siglas «ASG» o «RSC» (responsabilidad social corporativa).
  • Los ETFs regionales y sobre países sirven para invertir en territorios en función del lugar donde las empresas incluidas en el índice tengan su sede social o bolsa de valores de origen. Sin embargo, como la gran mayoría de las grandes empresas suelen vender sus productos a nivel global, hay cierta exposición tanto a las oportunidades y riesgos de otros mercados. El ETF sobre el DAX (el mayor índice alemán) es un ejemplo de un ETF sobre un país.
  • Los ETFs sectoriales y temáticos suelen invertir con un mayor enfoque en ciertas áreas, como las tecnologías de la información, la industria o la salud. Los ETFs temáticos invierten en empresas que operan en torno a un tema, como las energías renovables o el envejecimiento de la sociedad (es decir, al margen de la clasificación clásica por sector). Un buen ejemplo de inversión sectorial son los ETFs sobre el Nasdaq 100.
  • Los ETFs factor se construyen en función de los hallazgos de varios estudios de inversión, los cuales afirman que, centrándose en determinados factores, se puede lograr un exceso de rentabilidad frente al mercado en general (aunque esto no tiene por qué ser así necesariamente en todos los ciclos del mercado). Algunos de los factores con mayor eficacia incluyen las empresas de pequeña capitalización, el valor (acciones poco cotizadas) y mínima volatilidad (acciones con fluctuaciones de precios comparativamente bajas).

Combinación de sectores y un único país

Dos posiciones de un ETF ejemplar sobre el DAX*

Dos posiciones de un ETF ejemplar sobre el DAX

Los ETFs sobre el DAX siguen la evolución de las 40 acciones del índice bursátil alemán, que tienen la misma ponderación en el ETF que en el índice. Debido a su fuerte concentración en las empresas alemanas orientadas a la exportación, el índice, así como los ETFs sobre el mismo, tienden a tener una menor diversificación que los ETFs sobre índices con un número significativamente mayor de acciones de varios países y diferentes sectores.


*A partir de marzo de 2023. Fuente: iShares

Es difícil decir de forma unilateral si un ETF con un enfoque especial es adecuado para la cartera, sin embargo, en función de la estructura de la cartera de ETF, pueden ser un componente útil:

  • A la hora de crear una cartera hay que prestar atención a la combinación de los tipos de activos. Según la capacidad individual de asumir riesgos y del rango de inversión, podrían utilizarse diferentes asignaciones, como los ETFs sobre acciones o bonos (por ejemplo, 70 % acciones y 30 % bonos). En comparación con la renta variable, los bonos suelen ser menos susceptibles a las fluctuaciones y garantizan una mayor estabilidad de la cartera, aunque con menor beneficio a largo plazo). También pueden añadirse ETFs sobre otros tipos de activos, como las materias primas.
  • Las personas experimentadas en la inversión suelen utilizar una estrategia núcleo-satélite para personalizar la inversión, es decir, en torno a una inversión básica diversificada (núcleo) que abarca la mayor parte de la cartera, y ETFs con un enfoque especial (satélites) con una ponderación menor.

Si se añaden ciertos elementos de forma inteligente, se puede diversificar la cartera de ETF de forma más amplia o darle un toque individual, pero hay que tener cuidado de no incurrir involuntariamente en riesgos de agrupación. Es decir, un ETF sobre el MSCI World, por ejemplo, ya incluye empresas del ETF Nasdaq 100, por lo que si se tienen ambos productos en la cartera no se estaría necesariamente diversificando, al contrario, se estaría poniendo un enfoque en los valores tecnológicos estadounidenses. Si esto es algo deseable o no, es una cuestión que cada persona tiene que juzgar por sí misma.

Desde el punto de vista del riesgo, cuanto más especializado es un ETF (por ejemplo, un ETF sobre un mercado de valores muy pequeño de un país o un ETF sobre una temática nicho), más debería considerarse como una pequeña adición a una cartera que incluya ETFs sobre un mercado de valores más amplio. Las personas con poca experiencia en el mundo de la inversión deben centrarse, al menos al principio, en ETFs que abarquen todo el mercado para evitar riesgos involuntarios de concentración de sectores o regiones en la cartera.

Elegir ETFs: qué criterios hay que tener en cuenta

En la sección anterior hemos repasado en qué clases de activos y segmentos del mercado se puede invertir con ETFs, pero una vez tomada una decisión, esto abre la puerta a toda una variedad de ETFs de diferentes emisores que puede resultar abrumadora a primera vista. A continuación vamos a analizar las características más importantes para ayudarte a encontrar el ETF que más se adapta a ti:

  • Método de seguimiento:
    Como ya hemos mencionado, la principal característica que define a los ETFs es que su objetivo es replicar su índice lo más fielmente posible, y aquí entran en juego dos tipos de métodos de réplica: la física y la sintética. En el caso de la réplica física, la inversión se realiza directamente en todos los valores contenidos en el índice. Esto puede resultar difícil de llevar a cabo en los índices internacionales con miles de valores y, por ello, en estos casos las sociedades de fondos suelen recurrir al muestreo optimizado, donde el ETF invierte únicamente en los valores que mejor representan el rendimiento del índice, ignorando los valores que tienen poco peso o son poco líquidos. Este método ahorra al fondo costes y riesgos innecesarios.

    La replicación sintética destaca porque no invierte directamente en los valores contenidos en un índice, sino en una operación de intercambio (llamada «swap») con un banco de inversión. Durante este swap el ETF recibe la rentabilidad del índice subyacente y, a cambio, el banco de inversión deposita una garantía en el caso de insolvencia. Según el tipo de activo y el segmento del mercado, los ETFs sintéticos pueden presentar ciertas ventajas, por ejemplo, un ETF sintético sobre unos valores estadounidenses tienen ventajas fiscales que pueden traducirse en un mejor rendimiento. Gracias a la estricta regulación y garantía total, los ETFs sintéticos suelen considerarse tan seguros como los ETFs físicos.
  • Uso de los ingresos:
    En lo que refiere al uso de los ingresos, hay dos tipos de ETFs: los de distribución y los de acumulación. Si se poseen participaciones en un ETF de distribución, los dividendos se abonan en la cuenta del titular en intervalos regulares (las distribuciones pueden ser anuales, semestrales, trimestrales e, incluso, mensuales). En cambio, los ETFs de acumulación reinvierten automáticamente los beneficios en valores, lo que permite a las personas que invierten en este tipo de ETFs beneficiarse del interés compuesto y no tienen que reinvertir los dividendos manualmente. Muchos ETFs tienen varios tipos de acciones del mismo fondo. Los tipos de acciones de acumulación suelen indicarse añadiendo «Acc» o «C» al nombre, mientras que los de distribución se indican con «Dist» o «D».
  • Costes:
    Los gastos corrientes anuales se muestran en el ratio total de gastos (TER), que se toma como porcentaje del volumen de inversión. El TER incluye las comisiones de gestión del fondo, los costes de licencia por el uso del índice y las comisiones del banco depositario por la custodia de los valores contenidos en el ETF. No se incluyen los costes de transacción por reasignaciones dentro del fondo ni los costes de cobertura de riesgos de divisas (en el caso de que los haya). El TER se deduce directamente de los activos del fondo y está incluido en el precio del mercado.

    Los gastos corrientes, los impuestos del fondo y la réplica imperfecta del índice hacen que el rendimiento de un ETF pueda desviarse ligeramente de la rentabilidad del índice de referencia. A esta desviación se la conoce como diferencia de seguimiento y se mide en un intervalo de tiempo determinado. Esta se puede consultar directamente en el sitio web del emisor o en la ficha técnica del ETF.
  • Volumen del fondo:
    El volumen del fondo de un ETF proporciona información sobre el tamaño del mismo. Un ETF con un fondo con más de 100 millones de euros puede considerarse que el emisor puede explotarlo económicamente a largo plazo. Los ETFs con un TER más elevado (como los ETFs temáticos) normalmente tienen un umbral inferior. En caso de que un ETF cierre debido a una menor popularidad, esto no supondría un problema para las personas que tengan posiciones de este, ya que pueden vender sus participaciones a través de la bolsa antes del cierre definitivo.
  • Domicilio del fondo:
    El domicilio del fondo refiere al país en el que se lanza el fondo. Muchos ETFs tienen domicilio social en Luxemburgo o Irlanda, gracias a la legislación financiera favorable en Luxemburgo y las ventajas fiscales a los emisores en Irlanda. Aunque suele ser irrelevante donde tengan el domicilio social los fondos debido a la estricta regulación de estos productos financieros, a veces puede tener un impacto. Por ejemplo, un ETF físico sobre renta variable en Estados Unidos y con domicilio en Irlanda pagará retenciones fiscales más bajas (15 %) que un ETF que esté domiciliado en Luxemburgo (30 %), lo que puede traducirse en un mayor rendimiento.
  • 3. Ventajas de los ETFs

    Los primeros ETFs se lanzaron en los años 90 y, desde entonces, han ido aumentado su popularidad hasta llegar a constituirse como la puerta de entrada para muchas personas al mercado de valores. Esto se debe, en gran medida, a las siguientes características de los ETFs:

    Los ETFs son diversos y de bajo coste: es difícil no elegir el producto adecuado entre una oferta de 1900 ETFs. Pero esta amplia selección es un signo positivo ya que, debido al alto nivel de competencia, las comisiones de los ETFs no han dejado de bajar en los últimos años (tanto en lo que refiere a los gastos corrientes como a los de negociación). Los ETFs brindan la oportunidad de crear una cartera personalizada, al igual que hacen las personas que invierten profesionalmente.

    Los ETFs siguen fielmente el mercado: los ETFs permiten invertir en la totalidad de un segmento del mercado con una única inversión. Al contrario de la gestión activa de fondos y aunque se puede aplicar criterios de filtro y exclusiones (por ejemplo, según los criterios ASG), prescinde de la selección individual de los valores. Esto tiene la ventaja de que el beneficio del mercado puede generarse de forma muy fiable y que la inversión no depende de si un gestor de fondos obtiene mejores resultados que el mercado (la llamada «alfa»). Los estudios demuestran que la gran mayoría de los gestores de fondos activos no consiguen batir a su respectivo punto de referencia pasivo.

    Los ETFs son transparentes: Los ETFs permiten invertir en varios valores al mismo tiempo, por ejemplo mediante un plan de inversión en ETFs desde tan solo 1 € al mes. La composición puede consultarse diariamente en el sitio web de los emisores. Dado que la estructura del índice se basa en reglas, es difícil llevarse sorpresas.

    Los ETFs se ajustan regularmente: El emisor se encarga de ajustar periódicamente los valores dentro del ETF, si un valor sale del índice (por ejemplo, porque la empresa se ha comprado), también deben cambiarse en el fondo. Esto ocurre de forma automática, por lo que no es necesario ajustar activamente la propia inversión. Los reajustes periódicos garantizan que los componentes de un ETF (físico) siempre se correspondan con el índice subyacente y, por ende, con el mismo mercado.

    Los ETFs son más seguros: El capital que se invierte en los fondos y ETFs se califica como activos especiales y se mantiene separado del administrador del fondo, la empresa del fondo y está protegido frente a una posible insolvencia. Los libros de los fondos reciben una auditoria al menos una vez al año. A la estricta regulación que rige los ETFs se la conoce por sus siglas en inglés «UCITS».

    Distinción importante: ETFs vs. ETCs & ETNs

    Los productos que siguen la evolución de metales preciosos (como el oro) o las criptomonedas (como Bitcoin) se denominan ETCs (materias primas cotizadas en bolsa) o ETNs (deuda negociable en el mercado). Al igual que los ETFs, estos productos pertenecen a la amplia categoría de los ETPs (productos negociables en bolsa por sus siglas en inglés), ya que se pueden negociar en bolsa. Sin embargo, al contrario que los ETFs (o ETFs UCITS), los ETCs y los ETNs no cumplen con los requisitos para negociar en Alemania (donde está ubicado nuestro banco depositario), ya que no tienen una dispersión suficiente de valores individuales (diversificación) y se emiten como títulos de deuda, y no como activos especiales.

    Conviene recordar que los ETFs no protegen de las fluctuaciones del mercado de capitales ni de una composición poco diversificada de la cartera. En general, el dinero debería invertirse en tipos de activos de riesgo si se puede asumir esas fluctuaciones y no se depende del dinero invertido a corto plazo.


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    Florian Faltermeier

    Florian es un Gestor de Carteras dentro del equipo de Gestión de patrimonio en Scalable Capital y se ocupa del análisis, desarrollo y composición de las carteras, y la investigación en torno a temas relacionados con el mercado de capitales y los ETFs. Florian tiene un máster en Economía especializado en los mercados financieros y la informática en la Universidad Técnica de Múnich.


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